
En diciembre de 1975, después de un año de trabajo, Steve Sasson había construido la primer cámara digital trabajando para Kodak. Este prototipo contaba con un lente de una filmadora Super 8, un revolucionario sensor CCD de 0,01 megapixeles de resolución, un conversor A/D sacado de un voltímetro digital y un sistema de casete para grabar las imágenes. Todo esto alimentado con 16 pilas de níquel-cadmio.
Tarda 23 segundos en grabar al casete la imagen (en blanco y negro) tomada. Para verla, se inserta este casete en una microcomputadora que se encarga de interpolar las 100 lineas de la imagen hasta las 400 lineas y genera una señal de video NTSC que es enviada a un televisor.

Esta tecnología fue expuesta en una audiencia interna en Kodak, donde surgieron muchos cuestionamientos y antipatía. Entonces se dejo de lado, pero igualmente en 1978 se adquirió la patente por el prototipo.
Este trabajo no fue revelado hasta 2001, sin lugar a dudas un adelantado a su época.